La Palma más Histórica
Palma de Mallorca, o la simplemente llamada Palma, es uno de los primeros y principales destinos turísticos españoles. Esta ciudad es la capital de la isla balear de Mallorca, cuyo archipiélago se encuentra situado en el Mar Mediterráneo, en el suroeste de la isla, en el centro de la bahía de Palma.
Fueron los romanos, hacia el año 123 A.C. quienes fundaron la ciudad y le dieron el nombre. Así, bajo el casco histórico de la ciudad, se encuentran los restos de un primer asentamiento romano que posiblemente fuera el de aquella primera urbe de antes de cristo. Tras la conquista de Palma por los romanos, que urbanizaron la ciudad y la rodearon de murallas, la isla fue ocupada por vándalos y bizantinos, hasta que en el año 903 los árabes, derribaron las murallas de la ciudad y la conquistaron, pasando a llamarse “Madina Mayurqa”, perdurando hasta hoy algunas de sus edificaciones.
Han sido mucho los vaivenes sufridos por el nombre de la ciudad. Jaime I de Aragón, recuperó la ciudad en 1229 y le dio el nombre de Ciudad de Mallorca, y a principios del siglo XVI hubo que reforzar sus defensas debido a los ataques de los piratas turcos y magrebíes, y una nueva muralla sustituyó a la antigua muralla medieval. Después, tras la guerra de Secesión, Felipe V prohibió el uso del catalán y recuperó el nombre de Palma, añadiéndole el indicativo de Mallorca para diferenciarla de otras ciudades del mismo nombre.
Ya en 1838, y en pleno apogeo del comercio porturario, se realizó la primera travesía Barcelona-Palma, que abrió las puertas a la llegada de viajeros españoles y extranjeros a la ciudad.
Desde el año 1900 el turismo empezó a crecer el la isla de Mallorca, aunque fue en la década de los 60 cuando experimentó una auténtica explosión turística que cambió totalmente la fisonomía y la economía de la isla. Del medio millón de turistas que recibió la isla en 1960 se pasó a casi 6,8 millones en 1997. Este trasiego de gente, ha hecho aumentar también la población de la ciudad, ya que muchos de los turistas que en su día vinieron de vacaciones, decidieron quedarse a vivir en la isla, y a día de hoy, la ciudad es una pequeño popurrí de diferentes nacionalidades europeas que componen sus casi 490.000 habitantes.

