La Catedral de Mallorca, la belleza hecha obra en Palma
La Catedral de Mallorca, o La Seu en su denominación mallorquina, es el más importante templo religioso de la isla y la silueta más representativa de la ciudad de Palma. La Catedral está construida sobre las murallas romana y renacentistas que custodiaban la ciudad, siendo la única catedral que tiene esta peculiaridad, y está situada a la orilla de la Bahía de Palma, de forma visible desde muchos puntos de la ciudad. A sus pies, los visitantes pueden deleitarse con esta joya arquitectónica tomando un café en algunas de sus cafeterías y restaurantes.
Se trata de un enorme edificio de planta rectangular que alberga tres naves de diferente altura que están rematadas en tres capillas escalonadas.Las naves interiores se dividen por medio de elevadísimos pilares octogonales, uniéndose en su parte superior a los nervios de la bóveda de crucería. De lo más llamativo de su exterior son la gran cantidad de contrafuertes, arbotantes y pináculos que, sin embargo, no impiden la entrada de la luz, permitiendo en su interior gozar de una gran luminosidad.
Cuando en 1229 Jaime I conquista la isla decide levantar un templo en agradecimiento a la Virgen y, para ello, derriba la mezquita edificada por los musulmanes frente al palacio del Wali y comienza la edificación de este templo. Fue consagrada en 1346, durante el reinado de Jaime III, aunque se continuó trabajando en ella hasta 1601. Desde entonces se sigue restaurando y reformando cada poco tiempo.
Su construcción es de estilo gótico-levantino con algunas influencias del norte de Europa. No se conocen los arquitectos, aunque sí de algunos de los escultores y pintores que trabajaron en ella. Incluso el gran arquitecto Antonio Gaudí dirigió, entre 1904 y 1914, algunos de esos trabajos destinados a recuperar parte del diseño original e incluyeron a su vez la instalación de la luz eléctrica.
El Rosetón central, conocido como Ojo Gótico, tiene un diámetro de 11,15 metros y es uno de los mayores del mundo en su estilo. Está situado sobre la cabecera del altar central y en la parte central se puede apreciar una estrella que algunos han denominado La Estrella de David, aunque en realidad simboliza la estrella de la mañana.
El Santuario del Lluc, centro espiritual de Mallorca
En el norte de isla de Mallorca, a unos 30 kilómetros de Sóller y tras atravesar la Sierra de Tramuntana, se encuentra la localidad mallorquina de Lluc que dista de la ciudad de Palma unos 47 kilómetros.
Este Santuario es una seña de identidad de las tradiciones religiosas de la isla y, para los turistas que llegan a Mallorca, una forma diferente de pasar las vacaciones, pudiendo hospedarse en su hostería y disfrutar de la paz espiritual y la belleza de su entorno.
Cuenta la tradición que un joven pastor y un monje encontraron entre unas rocas cercanas a un torrente una estatua de la Virgen tallada en madera. La estatua se llevó al oratorio de San Pere d'Escorca y al día siguiente, al ir los fieles a venerar la imagen, ésta había desaparecido. Ésta fue encontrada de nuevo en el mismo lugar, entre las rocas, y sucedió lo mismo dos veces más. Así que los habitantes del pueblo decidieron construir en el lugar del descubrimiento un pequeño oratorio que ha dado origen a este santuario.
La Mare de Déu de Lluc es la patrona de Mallorca y durante el verano se celebran multitudinarias peregrinaciones desde casi todos los pueblos de Mallorca, siendo la más popular la llamada “Des Güell a Lluc a pie”, que es una marcha nocturna desde Palma hasta el monasterio cubriendo a pie los más de 40 kilómetros que los separan.
Este conjunto arquitectónico alberga una Basílica, un museo, el jardín botánico, el archivo, una zona de acogida, otra de acampada y un área recreativa, completando así un circuito turístico muy interesante y que sorprenderá a sus visitantes.
La Basílica, y actual iglesia, es de estilo renacentista y fue construida entre los años 1622 y 1691. Su fachada fue reconstruida a principios del siglo XX y Antonio Gaudí ayudó a terminar la decoración interior donde abunda el color dorado propio del estilo barroco. El rey Carlos III le concedió el título de capilla real en 1707, y el Papa Juan XXIII la declaró Basílica menor en 1962.

